
Foto: Gabriel Cox / Unsplash
Ya está aquí. La locura de la vuelta al cole.
Comienza la carrera. Los profes, en el box de salida. Se siente la excitación en el aire. Si no has comenzado ya tus clases, comenzarás en breve.
Y los recursos llueven de todos lados: blogs, Instagram, academias en línea... Los consejos están en todas partes. Además, hay gente que comparte cosas gratis y eso, claro, nos encanta.
Este año la sensación puede ser especialmente abrumadora porque la IA lo ha multiplicado todo por cien: más color, más páginas, más actividades, más posibilidades, más, más, más...
Y como somos curiosos, no queremos perdérnoslo.
Como somos responsables, queremos probarlo, a ver si funciona.
Ese recurso maravilloso. Esa ficha tan linda para repasar. Esta nueva aplicación para conseguir que nuestros estudiantes interactúen más. Aquella actividad que alguien acaba de compartir y que parece fantástica...
Han pasado tres semanas. Has pasado horas leyendo, escuchando, anotando, guardando, acumulando...
Y, a lo mejor, aún no tienes ni idea de cuál va a ser tu progresión del año.
O, más concretamente, qué vas a hacer el lunes.
Uf.
¿Notas el agotamiento incluso antes de empezar?
CAL-MA.
Llevo años dando clase de español en institutos públicos y también me encanta enterarme de las novedades sobre adquisición de idiomas. Pruebo cosas nuevas. No me da miedo.
Pero probar algo nuevo este año no significa hacer TO-DO lo que ves que suena interesante.
Simplemente es imposible.
El mundo del español es tan vasto y magnífico que nadie puede abarcarlo todo en un año escolar. Y tampoco hace falta.
¿Has oído hablar del aprendizaje en espiral? La lengua y los conocimientos culturales se van ampliando a lo largo de los años: volvemos sobre ellos desde ángulos diferentes y cada vez con mayor profundidad.
Así aprendemos muchas cosas en la vida, no solo los idiomas.
No basta con hacer una unidad de "la casa" para tenerla lista para siempre, ¿verdad?
Entonces, ¿cómo escapar de todo este ruido y conseguir estar focus? ¿Cómo hacer lo que realmente necesitas hacer y no todo lo que te dicen que deberías hacer? ¿Cómo evitar perderte en el in-fi-ni-to mundo de los recursos?
SIMPLE IS GOOD
1. Empieza por tu calendario real
Toma tu calendario escolar.
Apunta los periodos de vacaciones, días especiales, evaluaciones, eventos importantes de tu centro que ya conozcas de antemano... y cuenta las semanas de clase que tendrás de verdad.
Un consejo: yo siempre dejo algunos días sin planificar para tener flexibilidad durante el trimestre.
Y luego lo agradezco.
2. Vuelve a tu programa oficial
Lee tu programa. El tuyo.
Mira qué se supone que tus estudiantes deben aprender para ese nivel de lengua y a esa edad.
Cada profe, dependiendo del país y del contexto en el que trabaje, tendrá unas expectativas diferentes. Mira las tuyas.
Normalmente, los programas son lo suficientemente generales como para darnos libertad pedagógica, pero también suficientemente específicos como para evitar que nos perdamos en la inmensidad de posibilidades que tenemos delante.
3. Define tus prioridades
¿Qué capacidades comunicativas quieres que desarrollen tus estudiantes entre un periodo y otro?
¿Y por qué?
El cómo vendrá después, cuando planifiques las unidades con más detalle.
Ahora necesitas dibujar las grandes líneas teniendo en cuenta algunas cosas.
La progresión lingüística.
El idioma va paso a paso. No podrán desarrollar frases complejas si todavía no pueden expresarse con frases cortas. Piensa en una progresión que les permita avanzar de manera natural.
Su recorrido.
No es lo mismo aprender español durante tres o cuatro años en un centro escolar que hacer un curso intensivo de tres meses para preparar un viaje de negocios.
Si tus estudiantes van a pasar varios años aprendiendo el idioma, intenta pensar en esas grandes líneas a medio plazo. Y procura que avanzar no signifique repetir exactamente lo mismo cada curso.
"¿Otra vez los Reyes Magos, profe? ¡Pero si ya los vimos!"
Tus colegas.
Si trabajas con más docentes, sería estupendo poder coordinarte con quienes recibirán a tus estudiantes al año siguiente —o con quienes los tuvieron antes que tú—.
No siempre es posible. Precisamente por eso los programas oficiales pueden servirnos como marco común.
Tú.
¿Qué temas o métodos quieres incluir este año sí o sí?
Si algo te apasiona, te funciona o consideras importante, hazle sitio.
Yo, por ejemplo, quiero seguir aplicando cada vez más el marco 4D+ a mis clases, porque quiero añadir impacto y profundidad a lo que hacemos.
4. Y ahora sí: busca recursos
Luego, y solo luego, cuando tengas tu plan general, puedes ir a buscar los recursos que mejor se adapten a TUS necesidades y a las de TUS estudiantes.
No es lo mismo pensar:
"Quiero que mis estudiantes descubran que existen muchas variedades lingüísticas del español. Mira, este recurso es perfecto para trabajar precisamente eso."
que:
"¡Oh, Dios mío! Este recurso es maravilloso. ¿Dónde lo meto?"
Y descubrir que no entra ni con calzador.
Parece una diferencia pequeña, pero cambia completamente nuestra relación con los recursos.
Haz el switch y ya me dirás.
5. Y después, sé flexible
Por supuesto, tendrás que adaptar tu planificación.
Una programación general no es la Biblia.
No puedes crear en agosto una planificación perfecta, día a día y minuto a minuto, porque todavía no conoces la realidad de tus estudiantes: cómo son, qué nivel tienen realmente, qué les interesa, qué dificultades encontrarán o qué les funciona.
Y eso está bien.
La planificación general no está ahí para encerrarte.
Está ahí para ayudarte a no perder el rumbo.
Para recordar cuál era tu objetivo del trimestre o del año. Para saber por qué estás haciendo lo que estás haciendo.
Y también para detectar cuándo necesitas cambiar algo porque no estás llegando adonde querías.
Menos ruido, más intención
No necesitas conocer todos los recursos.
No necesitas probar todas las herramientas.
No necesitas incorporar cada novedad que aparezca este septiembre.
Necesitas saber qué quieres que aprendan tus estudiantes y por qué.
Después podrás elegir qué merece realmente entrar en tu aula.
La planificación no sirve para controlar el viaje. Sirve para no olvidar hacia dónde navegamos.
Voilà.
Espero que tu programación te dé serenidad y no estrés.
¿Ya la tienes medio lista?
Ya iremos viendo cómo afinar los objetivos de cada unidad. Con calma.
¡Buena y serena vuelta al cole!